Razones por lo que nos aferramos a una mala relación.

Razones por lo que nos aferramos a una mala relación. 


Con la llegada de un nuevo año, muchas hemos decidido iniciar un cambio en nuestra vida. Desde mejorar nuestra alimentación, cuidar de nuestra figura y obtener el cuerpo que deseamos tener, un nuevo trabajo, incluso una nueva ilusión.


Sin embargo, podemos estar creciendo en todos los ámbitos de nuestra vida, excepto en el sentimental. Comúnmente podemos aferrarnos a una relación insatisfactoria que ya no da más, pero por distintas razones seguimos “intentándolo”.


Conoce las razones que mantiene a muchas mujeres a seguir en una relación fallida y que muchas veces prefieren seguir intentando salvar sin darse cuenta del mal que se están provocando. Si tú te encuentras en esta situación ¡ponle fin ya!



Ilusión


La vida es un constante cambio y, las relaciones también cambian con el paso del tiempo. Con los meses empezamos a ver con mayor claridad sus cualidades y defectos, la etapa del “enamoramiento intenso” va disminuyendo, esto es completamente normal y necesario, ya que de eso dependerá que puedan avanzar y seguir la relación o decir adiós.


Lo malo:
No aceptar la realidad y tener la ilusión de que las cosas volverán a ser como en un principio, y esperar a que las mariposas en el estómago vuelvan.


La alternativa: Tener presente que todo cambia y que no se repetirá lo que sentimos en un principio. Crecer y aceptarse como pareja o decir adiós, ya que esperar no es opción.





Baja autoestima


Muchas mujeres no se atreven a terminar una relación fallida porque piensan que hay algo malo en ellas; otras más, creemos que una ruptura es un fracaso o peor aún que si no estamos en una relación nuestro valor como persona disminuye. Y es obvio que estas formas de ver un rompimiento surgen de una baja autoestima.


Lo malo: Creer que nadie más en el mundo querrá estar contigo, excepto la persona con quien estás ahora, es otra manifestación del poco valor que te das.


La alternativa
: Piensa que salir de una relación insana es una muestra de amor a ti misma. ¿Crees que vales tan poco para que alguien te lastima o este contigo por lastima?


Miedo y comodidad


“Ya llevamos 8 años de relación y no estaría bien terminar”, “me tomará años encontrar a alguien que me guste o con quien me sienta bien”. “Nos conocemos muy bien y aunque ya no nos amamos, nos llevamos bien”… Pensamientos que impiden que una relación no termine.


Lo malo: Temerle al cambio y quedarse en una relación infructuosa; flojera de tener que pasar por el proceso de conocer a alguien nuevo. Estar inconforme, pero no hacer nada por desidia.


La alternativa: Solo pregúntate lo siguiente: ¿No te gustaría sentirte amada?… Estar con alguien que no te hace sentir nada es igual a estar sola pero sin la oportunidad de disfrutar del verdadero amor.


Culpa de marcharte


Esta quizás sea la razón más fatal, ya que muchas veces podemos estar viviendo un verdadero infierno pero no somos capaces de separarnos por culpa, porque hay hijos de por medio o porque hicimos una promesa en el altar, sin embargo, estar encadenados a una vida de insatisfacción, es peor.


Lo malo: Poco a poco se van destruyendo el uno al otro, y uno acabará peor. Si ya tienen hijos, éstos quizás ya estén sufriendo por su mala relación o peor aún podrían afectarlos más de la cuenta al alargar su separación.


La alternativa: Solo ponte a pensar: ¿Vale la pena estar en una mala relación y ser infeliz sólo para cumplir con una “promesa”?¿Es este el ejemplo que quieres para tus hijos sobre una vida en pareja?





Comúnmente, podemos identificar lo que anda mal en la relación de las personas que nos rodean, somos buenas aconsejando y apoyando si una persona piensa en terminar una relación insana, pero nosotras, no somos capaces de hacer lo mismo.


Terminar una relación amorosa puede ser muy doloroso y una situación difícil, pero es peor seguir intentando algo que ya no funciona ni funcionará. Aprender a identificar lo más conveniente para nosotras, nos ayudará a tomar la decisión y decir adiós.


¡No tengas miedo!